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La Coctelera

Casa de Asterión

Laberinto cultural de publicación imprecisa

Primer recreo de profesor

Autor: Luis Eduardo Reyme
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Hay en las manos de treinta reyes árabes
mil historias que contar,
-y en el espejo tatuado del tiempo
el cansancio de Eduardo
que trepa la espalda del gran Atlas
y llora hasta en la esquina más extrema de su cuerpo
en donde ha crecido el poniente y la bandera del sol-.
Ha jugado en la ronda de la Vía Láctea
y ha clavado al recuerdo en una de las puertas de su casa.
De un puñado de alas
ha heredado el polvo que sumerge a los Emires más tristes de Arabia,
ha olvidado a su abuelo escandinavo en los márgenes del Rhin.
En conclusión,
ha conseguido trabajo
leído a Ungaretti
caminado despacio por el malecón.
La lluvia,
confusa y conflictiva
ha mostrado ser amigo de todos menos de Eduardo
que mientras yace en su pupitre sentado
pensando en el caballo de la muerte
o en la dama china del amor,
respira.

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Tema del día: el maldito hijo de puta salió a pasear

Autor: Gonzalo Casusol

Así es.
Cruzó la pista, la avenida, y revisó la hora.
Prendió la luz de su habitación y decidió partir
las nueces de un par de casas al despegar sintió una terrible punzada en el estómago cuando se percató de la naturaleza de aquél día.
Eh.
Pobre hijo de puta mal nacido que salea pasear, no sabe
que a la vuelta de la esquina lo espera un dolor angustiado
de un par de recuerdos en su haber.
Fuma y se ríe de la nada mientras los demás
por lo general, viejos hijos de puta también,
caen rendidos sobre la pista y el asfalto,
Mientras escuchan canciones de Fito Páez
como “Dar es dar” y “Al lado del camino”.
Pobre. No sabe de otra cosa que no sea risa y desilusión.
Risa y desilusión.
Eh.
Pobre. Cuando lo veo cruzar la pista y sonreírme con un guiño o una
especie de sonrisa retorcida en la cara,me dice
mismo 33.6 Faxmodem: nic nic nicnic, tuuuuuu, pirurí, ah ah ah,
no te quedes ahí parado,
hay un montón de gente afuera:
esperando entrar.
“No te quedes ahí parada, mi amor” dice el joven enamorado de dieciséis años, que le prometió a su chica el amor eterno y el aburrimiento de noches enteras de pasión y fiebre de sábado por la noche mientras se derriten mirando MTV por el televisor estratégicamente colocado frente a la cama.
Y así pasan los días, llenos de pálido sudor teórico
que arrellana en el vestíbulo de Gap,
alguna ciruela: pobre chico de dieciséis años que bordea el borde de las pequeñas bragas de su enamorada, mientras ven imágenes inconclusas por el televisor de su cuarto.
Ingenua chica de dieciséis años que no aprendió a decir que NO, tal como se lo enseñó su madre.
Y el hijo de puta desgraciado que ahora cruza la pista en sentido contrario
es alguien a quien deberían partirle la madre alguna vez, quizá yo -si no fuera un maldito hijo de puta desgraciado también- o quizá tú, o el heladero de la esquina.
El caso es que de pronto, el chico de bordeaba las bragas de su novia se cansó de ver MTV por el televisor de su cuarto, y le tuvo que explicar a su chica durante largos meses de extrema precaución, que él era un maldito hijo de puta desgraciado. Que quizá era el mismo hijo de puta desgraciado que fumaba marihuana en el parque. Siempre lo fue.
Eh.
Pobre.
Quizá conoció el infierno (una habitación cerrada por sus cuatro costados, una cama, y un televisor de 24 pulgadas prendido todo el tiempo) y tal vez era el mismo hijo-de-puta-desgraciado que estuvo esperando salir de allí.
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El Kitsch

“La negación absoluta de la mierda”

Autor: Lucas Lucatero

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Palabra leída muchas veces en diarios o revistas, sobre todo en las secciones culturales. El Kitsch, según el diccionario, equivale a “cursi”, algo de mal gusto, aquello que presume de elegante sin serlo. Aplicado a las piezas de escaso valor estético y de fácil comercialización. Este término es usado en ámbitos tan diversos como la literatura, arquitectura, cine, pintura, religión, etc.
Muchas veces podemos captar el Kitsch intuitivamente, pero no podemos explicarlo o describirlo con facilidad. En tal caso, no debemos apresurarnos al momento de usar esta palabra, ya sea como sustantivo (con mayúscula) o adjetivo (minúscula). En realidad, el Kitsch tiene un sentido más profundo.
Kitsch: Voz alemana. Dicho de un objeto artístico: pretencioso, pasado de moda y considerado de mal gusto (según la enciclopedia Salvat. 2004). ¿Pero quién tiene la licencia para determinar que algo es o no de mal gusto? Digo, si hablamos de relativismo cultural. “Etnocentricemos” el tema al punto de vista occidental:
El Kitsch existe en el campo de la decoración; en la escultura (justificada muchas veces como “arte contemporáneo”); en gestos de la vida cotidiana (hacer un gesto infantil forzado, por ejemplo) y pequeñas expresiones lingüísticas (entre ellas, el esfuerzo por utilizar palabras rebuscadas con intenciones pedantes); aforismos (los dichos populares que se repiten hasta el tedio; por ejemplo: “Todo cae por su propio peso”), etc.
El amante del Kitsch en el cine se caracteriza por dejarse sorprender fácilmente y adrede, goza con los efectos, con lo sentimental, sensiblero o heroico; le gusta lo repetido y evita los grandes cambios, las rupturas con lo convencional (digamos, Hollywood).
El Kitsch, si es que se le puede llamar estilo, es el estilo carente de estilo; es copia, sustituto y mezcla de estilos. Según el etimólogo Wörterbuch der Deutschen Sprache, este término se deriva de la palabra inglesa sketch (esbozo), mal pronunciada por los artistas de Munich que la aplicaban para referirse a imágenes baratas que los turistas americanos compraban como souvenirs (objetos típicos de un lugar que se adquieren como recuerdo); de allí que se utilice para nombrar la vulgar fruslería artística consumida por aquellos que buscan experiencias estéticas simplistas, no comprometidas.
Según Milan Kundera (en “La insoportable levedad del ser”), el Kitsch es un ideal estético, en donde la mierda es negada y todos se comportan como si no existiese. El escritor, plantea que en el paraíso la mierda no era asquerosa y que el hombre, al ser expulsado del Edén, empezó a sentir la vergüenza, la excitación y el asco; es allí cuando empezó a ocultar lo que le avergonzaba.
“Este término nació en medio del sentimental S. XIX y se extendió después a todos los idiomas. Pero la frecuencia del uso dejó borroso su original sentido metafísico, es decir: el Kitsch es la negación absoluta de la mierda. En sentido general y figurado: el Kitsch elimina de su punto de vista todo lo que en la existencia humana es esencialmente inaceptable”. Así lo explica el escritor checo, en una de sus novelas de carácter comprometido.
El Kitsch es también el placer de lo horrendo, el arte de lo horrible. Un calificativo que va mucho más allá de lo feo o de lo horroroso. Es la esencia misma del mal gusto expresada a través de objetos, en su mayoría inútiles pues ni siquiera cumplen la función para la que fueron creados. Por ejemplo, los recuerdos baratos, en plástico, decorado con colores brillantes y con inscripciones: “Made in China”.
No se debe confundirlo como sinónimo de horrible. Un objeto kitsch es tan horroroso que a veces nos agrada, nos atrae y hasta puede atraparnos irremediablemente.

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Orquídeas marchitas

Autor: Gabriel Rimachi

El amor nace no sé cuándo;
Crece no sé dónde;
Y duele...no sé por qué."


Lima, invierno del 2002

No importaba nada más. ¿Sabes? Ayer estuve pensando en todas las tardes que pasamos juntos, en los árboles donde grabaste mi nombre, pero de nada valió. La música que no quiero oír, las calles por donde no quiero andar, son cosas de todos los días. Una de estas tardes te llamaré. No deberías estar preocupado. Muchas veces he pensado en que las cosas siempre suceden por algo. Tal vez por eso es que hoy te escribo estas líneas. Desde tu oficina, con ese ventanal que da aquellos enormes jardines, sentirás que la vida es más bonita, solo y lejano. El brillo del sol a veces engaña.
Mientras tanto estoy aquí, sintiendo que te pierdo definitivamente, y que nada de lo que haga puede hacer que regreses. Creo que es lo mejor. No volvería contigo después de lo de ayer. No. Aún no comprendo cómo después de tantos años juntos, de haber vivido tantas cosas, pudiste haberme dejado de la manera en que lo hiciste, sin que nada te importara. Nada, excepto tu libertad y el haberte dado cuenta según tú- de que lo nuestro no daba para más.
He llorado todos estos días sin que nadie se dé cuenta. Mis amigas creen que estoy resfriada, tengo los ojos hinchados y la nariz roja. Me veo fea, lo sé, pero eso no importa, en realidad me veo triste. Mi mamá me lo dijo esta mañana. Me preguntó si habíamos peleado y le conté que sí, que me dejaste porque estabas cansado de mí y mis tonterías, de que te celaba mucho, pero eso no es cierto, siempre hiciste lo que querías y yo te perdoné muchas cosas feas. Las veces que te fuiste sin decirme nada, las tardes que te esperé como una idiota sentada en el parque, mientras todas las parejas entraban al cine o caminaban despacito y tú, tú nunca llegabas. Mucho trabajo ¿no?, si pues, mucho trabajo. Ahora tienes todo el tiempo libre para trabajar, pero seguro que lo pasarás con tus amigos, lo sé porque ayer en la mañana me contaron que te vieron en el bar del centro bebiendo como un loco, gritando que celebrabas tu libertad. Nunca me quise drogar contigo ¿Es eso malo? ¿Acaso me dejaste de querer por eso? No me gustan esas cosas, pero jamás te pedí que no lo hicieras. Pensé que si no te decía nada dejarías de hacerlo por no hacerme sentir mal. No soy una cucufata, lo sabes, siempre hemos hecho el amor como unos locos, y siempre te he deseado con la misma intensidad de la primera vez, cuando, burro tu, creíste que no dolía nada. Pero si dolió. Y no sé por qué te escribo esto. Tal vez sea un descargo de mi conciencia o de mis sentimientos. Un desahogo que me haga sentir mejor, que me permita gozar del sol como lo haces tú ahora, pero es difícil. Muy difícil. Te extraño muchísimo y estoy confundida. No sé si es la costumbre o el amor, pero cuando llega la tarde espero que aparezcas por esa maldita puerta y me abraces fuerte, y tomemos lonche. Pero ya no es posible. ¿Cuándo fue la última vez que viajaste? Ya recordé: hace dos meses. Mensajitos en el mail que no decían nada. ¿Cómo crees que me siento? Luego llegas, nos vemos cada semana menos y después desapareces. Ya no te quiero, dijiste. Ya no te quiero. Y yo, ¿qué hago con esto que tengo dentro? Se te pasará. ¿Fácil, no? Y los días vuelan, pero tu no das noticias. Ayer te llamé a la oficina en la mañana. Dijiste ¡Aló! ¡Aló!, varias veces. Te habrás dado cuenta que era yo, luego colgaste. Quise contarte muchas cosas, pero no me atreví. Me trataste tan mal la última vez que aún siento aquí dentro cómo se retuerce algo que sé ya no existe. No sé dónde quedó mi amor por ti, mis ganas de sentirte; no sé si odiarte o cómo olvidarte. Apareces en mis sueños como un fantasma que pasa riendo, burlándose de esta tonta sentada en una banca. Como la canción ¿recuerdas? Ya no quiero saber más de ti. Es más, ya ni siquiera deseo escribirte, pero estas líneas tienes que leerlas, serán las últimas, lo sé. Y sabes que no miento. No te buscaré más. Ayer mamá me vio tan desolada que no tuve más remedio que contarle. Tampoco quiere volverte a ver. Mi papá mucho menos. Ya no serás mi pareja de prom. iré sola, o tal vez no vaya (no te molestes). Ya no necesitarás gastar en la orquídea que vimos en la tienda. Ya no me importa. Me dolió mucho, sabes, como nunca antes. Un dolor distinto, más grave.
Las clases acabarán en dos semanas. Espero viajar donde mi abuela, allí no estuvimos nunca (menos mal, no soportaría aceptar que llenaste todos mis espacios). En verano las cosas se ven mejor, iré más seguido a la playa, tendré muchos amigos y nadaré bastante, hasta cansarme y dormir. Dormir mucho oyendo al mar. Nunca te gustó la playa. Eres alérgico al sol.
¿Por qué te quise tanto? Cuatro años. Cuatro años de mi vida los pasé contigo y me dejaste como a una perra. Creo que sí te odio. ¿Por qué lo hiciste? ¿Acaso te enamoraste de alguna de tu oficina? ¿De tu secretaria? ¿De tu jefa? Ya no me importa. Inventaré tu respuesta. No será difícil. Mientras tanto caminaré más, hasta borrar tu último beso de mis labios, tu último calor. Desde ayer no soy la misma. Caminaré a dejarte esta carta en la recepción de tu trabajo. Y volveré a casa. Con mi dolor a cuestas. Y el vientre vacío.

A quien corresponda...

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Lágrima neurótica

Autor: Enrique Soriano

A veces ya sólo sucedo
y lo sabe ella que vive
que no responde a mi saludo
no sabe que llegué
y Rulfo me está creando.

A veces una lágrima me persigue
tan perversamente que me hace correr
y dudar de las ventanas.
A veces aquella lágrima se me adelanta
y le dice a ella que no llegaré
que me fui, que Rulfo
decidió ya no inventarme.

A veces Rulfo llora
yo quedo entre vacilo
vivo o muerto, sucedido
y descanso de tanta lágrima que al final
sólo pretende devolverme algo que se me cayó
y Rulfo habla de repente
ella abre los ojos, las lágrimas huyen
ella me saluda y Rulfo no existe.
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Ultraje en la república independiente de Villa el Salvador

Increíble. Joven universitario es asaltado por pandilleros de su propio barrio
Exclusivo. Víctima lanzó manifiesto en donde aclara que no fue violado por cobardes agresores

Autor: Ronald Santos

Me dirijo a la comunidad villarraelina, días después del último asalto cometido a Ronald Santos Flores (con código de matrícula universitaria: 2002234579, estudiante de Ciencias de la Comunicación, domiciliado en la Mz. N, Lt. 29, Barrio 1, sector 1, IV etapa, Urb. Pachacámac - VES. Referencia: frente a los cubanos -maldita sea la hora que esos negros de mierda* y todos los lumpenajosos etc. y etc. se reunieron ahí-, de 20 años de edad, soltero (forever) y con unas ganas enormes de recibir un masajito en el cuello) para aclararles que:
1. En el último ultraje a su libertad fue despojado de: Una mochila que parecía de paracaidista, pero que era un avatar de ranger, la cual contenía: un fólder con preciadas separatas de filosofía, sociología, además de algunos escritos inéditos originales que felizmente están archivados, y algunas hojas de menor importancia como: mi ficha de matrícula y esas cosas, pero bueno, así es la vida.
2. También había un hermoso libro de Bryce, que no acabé de leer y me faltaban sólo dos hojas… y era original de segunda, pero original y ¡era Bryce!… pero como él dice: no se puede vivir en el Perú de esta manera.
3. También tenía muchos programas que con mucho esfuerzo logré piratear (¡qué conchudo! ¿no?) y algunos diskettes y DVD's para un concurso de San marcos, ¡joder!, tantos ánimos que tenía para participar.
4. También estaba la cajita con mi cargador (nuevo), manual y otros papelitos (nuevos), hasta las bolsitas (nuevas) y la tarjetita del PIM Sim; o sea, no tengo cel, ¡joder!, y bueno: además lo compré en Malvinas. Eso quiere decir que ladrón que roba a ladrón... Pero no especifica que inocente estudiante que compra robado y es robado por ladrón tiene 100 años de perdón, lo cual lleva a la conclusión de que esos pirañas de mierda se cagaron.
5. Y bueno, la primera desmentida es que no fui violado, ni me metieron la mano en las partes íntimas, ni nada que tenga que ver con actos sexuales del tercer tipo y tampoco me hicieron una propuesta indecente por la mochila. Sólo me quiñaron el labio y se fueron corriendo; o sea, que ni siquiera me dieron tiempo para putearlos o amenazarlos. Pendejos, me tuvieron miedo.
6. En tanto, ¡salvé el celular!, pero no lo puedo usar pues tengo que comprar otro chip, mierda, y de paso también un cargador, otra mierda más. O sea, el cel más caro del mundo y toda la mierda por delante que se pueda dar.
7. Ahora, estoy moralmente destruido, con el orgullo y el valor por las rodillas, pero con el buen humor hasta la coronilla (gracias Rafo, de verdad que fueron palabras precisas), claro que eso no me lo pueden robar, pero tal vez a uno se le ocurre y nos jodemos todos.
Ojalá que esto haya servido para que no estén hablando cosas extrañas de Ronald Santos, que es un chico muy bueno, algo gil y despistado, pero querendón, torpe y pacifista. Y bueno, hay para todos… y ¡nadie me ha violado carajo!, sigo cero kilómetros, por todos los orificios de mi cuerpo.
Bueno gente, gracias por expresar sus preocupaciones y los que no, pues igual los comprendo, porque ¿quién se va preocupar de mí?, a las justas mi vieja. Y bueno, ya nos veremos.
Atentamente: Ronald Santos Flores, el ojo de uva, vulpix, vulva, el gordo, la tuti (pa los de primer año).
Posdata: Juro que me mudo y luego cupamos

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El idiota frente a los borregos


Uno no es lo que han hecho de uno, sino lo que uno hace con lo que han hecho de uno”.

Jean Paul Sartre

Autor: Joel Córdova


¿A quién le dijiste idiota? ¿Por qué eres idiota? ¡Idiota! Y así, diversas frases que tienen un sentido peyorativo. Pero, ¿qué significa IDIOTA?

Dice Heráclito que “los que andan despiertos viven en el mismo mundo común a todos; sin embargo, cuando dormimos, cada uno cae en su propio mundo y se traslada a un lugar muy singular: el idiokosmos”. El termino idios se refiere a la singularidad. Por lo tanto, en la acepción griega el término, idiota refiere a lo particular, lo singular, lo no común a todos. En cambio, en castellano, el vocablo idiota designa a una persona sin inteligencia.

También idios de idiota, se trata del mismo idios que configura la palabra idioma. El idioma es un lenguaje que presenta características diferenciales, forjadas regionalmente, y que suele manifestar la idiosincrasia nativa.
El idiota dice: yo me rebelo a pensar como los demás y trato de mostrar una propia concepción de la vida. Subo a un gran monte, como lo hizo Zaratustra y allí descubro la vida, sin importarme si los demás me entiendan. Esto es la aporía, o ausencia de poros, en tanto la persona elabora categorías, vive como piensa y se aparta de aquello que es común a todos.
A los empeñados en estar a “la moda”, intentar parecerse o imitar a otros, a estos les daremos el término de “borreguitos de la manada”, porque siempre siguen y nunca son capaces de crear su propio camino. Y son justamente los borreguitos de la manada los que han desprestigiado el vocablo idiota, porque ellos siempre odian a los que son distintos.
Muchas veces, solemos tildar de idiota, con un tono despectivo, a la persona que realizó un acto en particular (esto también sucede cuando escuchamos opiniones o puntos de vista distintos al expresado por todos). En efecto, es un idiota, y lo es porque deja de seguir como un borreguito, y da su propio punto de vista, aunque algunas veces falla -con el error se aprende más-, pero ha dado un paso enorme al desligarse del pensamiento común.

Mientras estuvieron vivos, los grandes genios fueron tildados de idiotas, con una manera despectiva. Y es que son justamente los genios los que crearon y crean nuevas formas, cambian las maneras, se rebelan a lo establecido y se liberan de la manada.
Genios como Einstein, que se rebeló contra la mecánica de Newton; como Nietzsche que se contrapuso al pensamiento religioso, para cambiar todo el sistema de valores; como Napoleón que dejó de lado los moldes tradicionales de la guerra; y así una larga lista de hombres que, basándose en la propia experiencia, no asimilaron conocimientos establecidos y pusieron todo en tela de juicio.
En conclusión, los idiotas están creando el camino del cambio, hacen que el mundo avance realmente. Y claro, se seguirá marginando a los que piensen distinto, y no sólo marginando, sino también humillando.
Quizá debamos empezar a seguir el camino de ésos marginados idiotas, que no se dejan lavar el cerebro para asimilar como suyos los moldes exteriores a su propia personalidad.

¡Idiota!... duele, ¿no?
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El Poema Vivo

(Otra mirada desde otros ojos hacia otro punto de vista)

Por Oscar Perlado

El Poema Vivo es una nueva forma de concebir la poesía. Según esta concepción, el poema es un ser libre. “Formalmente no tiene forma”, su estructura se adapta al formato de la publicación en la que se encuentre; es decir, el mismo texto visto en otra publicación de diferente formato cambiará de apariencia. Para que esto sea posible, el guion (el único signo de puntuación existente) al final de cada ex verso (ya no verso), sugerirá que es una línea incompleta. Los otros signos de puntuación, tales como la coma, el punto y coma, los dos puntos, el punto seguido y el punto final han sido reemplazados por espacios en blanco que connotan las respectivas pausas. La intención: darle un nuevo significado al silencio, reivindicándolo como otra de las partes esenciales del poema. Al final de cada poema, en la última palabra, irá siempre un guión, sugiriendo que todo escrito tiene su continuación en otro por escribirse, aunque sea del todo distinto, y denota que las unidades no están en ningún momento aisladas. En este sentido, el guión prevalece porque connota continuidad e interdependencia.

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Sábado, diciembre 31 del 2005

Tu nombre es un camino de nubes
S I L V I A
Descanso en cada tramo de tu silencio para soñar-
con seguir el camino Tu nombre no termina-
o tiene un final de algodón No quiero escribirte-
porque mis palabras son vidrios rotos que se quedan-
en mi alma y me duelen cuando hablo Nadie lo sabe-
pero tu sonrisa es el hecho amarillo que crece-
todas las mañanas en el horizonte frente a mi ventana
Tus ojos se parecen a esos cuentos que leía-
antes de dormir para olvidar la realidad pensando en ella
Tu alegría es la cajita de música que hace bailar-
al día Sé que entre tú y el mendigo cuelga un cordel-
de lágrimas que eres triste como yo Que muchas veces-
no entiendes las palabras de los hombres pero sí-
la alegría de los pájaros Sé que eres alta como el radio-
y oscura cuando callas En este día tan triste para mí -
sé que sonríes porque puedo ver tu espalda -
en la estrella que miro y te pinto desnuda en este lienzo-
lleno de heridas-

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indeterminismo@gmail.com
guiliganetc@hotmail.com

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