El idiota frente a los borregos
Uno no es lo que han hecho de uno, sino lo que uno hace con lo que han hecho de uno”.
Jean Paul Sartre
Autor: Joel Córdova

¿A quién le dijiste idiota? ¿Por qué eres idiota? ¡Idiota! Y así, diversas frases que tienen un sentido peyorativo. Pero, ¿qué significa IDIOTA?
Dice Heráclito que “los que andan despiertos viven en el mismo mundo común a todos; sin embargo, cuando dormimos, cada uno cae en su propio mundo y se traslada a un lugar muy singular: el idiokosmos”. El termino idios se refiere a la singularidad. Por lo tanto, en la acepción griega el término, idiota refiere a lo particular, lo singular, lo no común a todos. En cambio, en castellano, el vocablo idiota designa a una persona sin inteligencia.
También idios de idiota, se trata del mismo idios que configura la palabra idioma. El idioma es un lenguaje que presenta características diferenciales, forjadas regionalmente, y que suele manifestar la idiosincrasia nativa.
El idiota dice: yo me rebelo a pensar como los demás y trato de mostrar una propia concepción de la vida. Subo a un gran monte, como lo hizo Zaratustra y allí descubro la vida, sin importarme si los demás me entiendan. Esto es la aporía, o ausencia de poros, en tanto la persona elabora categorías, vive como piensa y se aparta de aquello que es común a todos.
A los empeñados en estar a “la moda”, intentar parecerse o imitar a otros, a estos les daremos el término de “borreguitos de la manada”, porque siempre siguen y nunca son capaces de crear su propio camino. Y son justamente los borreguitos de la manada los que han desprestigiado el vocablo idiota, porque ellos siempre odian a los que son distintos.
Muchas veces, solemos tildar de idiota, con un tono despectivo, a la persona que realizó un acto en particular (esto también sucede cuando escuchamos opiniones o puntos de vista distintos al expresado por todos). En efecto, es un idiota, y lo es porque deja de seguir como un borreguito, y da su propio punto de vista, aunque algunas veces falla -con el error se aprende más-, pero ha dado un paso enorme al desligarse del pensamiento común.
Mientras estuvieron vivos, los grandes genios fueron tildados de idiotas, con una manera despectiva. Y es que son justamente los genios los que crearon y crean nuevas formas, cambian las maneras, se rebelan a lo establecido y se liberan de la manada.
Genios como Einstein, que se rebeló contra la mecánica de Newton; como Nietzsche que se contrapuso al pensamiento religioso, para cambiar todo el sistema de valores; como Napoleón que dejó de lado los moldes tradicionales de la guerra; y así una larga lista de hombres que, basándose en la propia experiencia, no asimilaron conocimientos establecidos y pusieron todo en tela de juicio.
En conclusión, los idiotas están creando el camino del cambio, hacen que el mundo avance realmente. Y claro, se seguirá marginando a los que piensen distinto, y no sólo marginando, sino también humillando.
Quizá debamos empezar a seguir el camino de ésos marginados idiotas, que no se dejan lavar el cerebro para asimilar como suyos los moldes exteriores a su propia personalidad.
¡Idiota!... duele, ¿no?
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